David Sánchez

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Por qué reviso el trakeo antes de tocar la puja

03.09.2026   Publicidad digital

Cuando una campaña lleva días sin resultados, lo primero que hago no es tocar la puja: es comprobar que el dato no me esté mintiendo.

Reviso píxel, eventos, CAPI y UTMs, y lo contrasto con la plataforma de venta. Si la medición está rota, cualquier decisión posterior es a ciegas. Y las medidas rotas no dan error: dan números. Números creíbles, incluso, que es lo que las hace caras.

Con el trakeo sano, busco dónde se rompe el embudo siguiendo los números en orden: impresiones, CTR, clics, landing, conversión. Donde se estrecha de golpe está el problema, y solo ahí hay que tocar.

El motivo de hacerlo en ese orden es que cada escalón condiciona al siguiente. Si el CTR está por los suelos, la tasa de conversión de la landing está calculada sobre un puñado de visitas y no significa nada. Optimizar la landing en ese momento es trabajar sobre ruido.

Subir el presupuesto sin haber hecho esto es el movimiento más caro del oficio, porque hace dos cosas malas a la vez: gasta más rápido en algo que no funciona y, encima, reinicia la fase de aprendizaje de la campaña, así que pierdes también el histórico que tenías.

La comprobación que me ahorra más disgustos cabe en diez minutos: coger diez registros reales de la base de datos, mirar de qué anuncio dicen venir y verificar que la UTM cuadra. Si cuadran diez de diez, el dato es bueno y ya puedo discutir de pujas.